Mujeres y Política
* Cayó Quetu ¿caerán más?

Soledad Jarquín Edgar
Oaxaca, 24 de septiembre de 2026.- En Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, cayó el eslabón más débil de la cadena considerando que sobre el presidente municipal Miguel Sánchez Altamirano, alias Quetu, hay una serie de peces gordos que ocupan cargos políticos y públicos coludidos con células del crimen organizado para mantener sometida a la población.
El de Juchitán es un pueblo con miedo y dividido en varios pedazos. Por un lado, se planteó que la detención de su presidente fue en realidad un secuestro, una persecución política y se habló de la violación a sus derechos; otros celebraron la aprehensión del munícipe morenista, acusado por probables delitos contra la salud y extorsión.
Una cosa es cierta, Quetu no era el único, si las autoridades quisieran resolver el grave problema que vive la ciudadanía en ese municipio y sus alrededores por extorsión y cobro de piso, así como una escalada de homicidios y feminicidios, entre otros, tendrán que ir por más delincuentes que hoy están colgados en la burocracia de primer nivel en Oaxaca o en cargos de elección popular, me refiero a presidentes y expresidentes de Juchitán y hasta de un senador de la República, porque Quetu no se hizo solo.
Bien dice la sabiduría popular el que anda con lobos, aullar se enseña. A Quetu se le achaca que desde joven eludió la justicia cuando atropelló a una persona que lamentablemente murió (según me informó una funcionaria hace algunos años), un poco porque la ley y el orden son dos cosas que no existen en Oaxaca y mucho menos en Juchitán, donde lo que impera es la ley de los más fuertes.
Quetu, fue el suplente de Emilio Montero Pérez, el presidente municipal que “ganó” las elecciones de 2018 y repitió en 2021. Para que ganara la primera vez, fue necesario eliminar a una integrante de una planilla contraria, ocasionando dos feminicidios y un homicidio (de acuerdo con una carpeta cuya investigación se ordenó detener).
Después, como ya es costumbre, Quetu fue el candidato y ganó. Desde que Salomón Jara ocupó la gubernatura de Oaxaca en 2022, Montero Pérez es director del Instituto de Educación Pública de Oaxaca, por sus manos pasan al menos 23 mil millones de pesos.
Esa triada vertical coloca a Nino Morales sobre Montero y este arriba de Quetu. ¿Cuál era el interés del ahora senador para que ganara el morenista en Juchitán en 2018 y perpetuar la continuidad? Esto de acuerdo con una investigación paralela que nunca la Fiscalía de Oaxaca integró al documento “oficial” tras el asesinato de una candidata, un chofer y una fotógrafa. Quizá nunca lo sabremos. Sabemos sí que fue un crimen de Estado.

Fotografía tomada de RS
Este trío de peligrosos amigos, que no puede andar por la vida sin múltiples escoltas y vehículos blindados, responden a otros o están ligados a otros. Su ambición es como la de un perro dañero, más de uno soñaba o sueña con ser gobernador de Oaxaca. Aunque el golpe de este miércoles movió las piezas del tablero político.
El Heroico Juchitán de Zaragoza es un fenómeno social en sí mismo. Donde la ciudadanía, sus habitantes, sobreviven cada día a la violencia. La detención de su presidente municipal no fue una sorpresa, se veía venir, si fuera beisbol dirían que ese out estaba cantado. Tal parece que finalmente se decidieron, desde Oaxaca, ejecutar la acción, ante la presión implicaba que una de las víctimas tocara la puerta a la presidenta Claudia Sheinbaum. Así la Fiscalía de Oaxaca y otras del ámbito federal ya tenían al Quetu entre ceja y oreja y habrá más.
Con Quetu, suman 15 los presidentes y expresidentes municipales detenidos y vinculados a proceso, según datos de El Universal por vínculos con grupos criminales. Seis de la coalición PRI-PAN-PRD; ahora 5 del bloque Morena-PT-PVEM; 3 de Movimiento Ciudadano y uno más de un partido local.
Sin duda preocupante lo que sucede en México. Porque a todas luces son peces gordos vinculados a grupos criminales y cárteles mexicanos quienes no solo disponen del poder político y financiero de un gobierno local, sino que aniquilan la tranquilidad de quienes los eligen y rompen el tejido social. A Juchitán lo sostiene su gente y su cultura, su pasado y el legado ancestral, un hilo que borda flores, aguantando las dolosas omisiones de las autoridades.
El gober de Oaxaca, Salomón Jara puso y se puso muy alta la vara cuando reaccionó a la detención de Quetu, su exconocido, su examigo: “No habrá impunidad ni excepciones. Quién se aparte del Estado de derecho tendrá que enfrentar las consecuencias”. ¿Y eso va para todos? ¡Ups!


