Mujeres y Política
La caída de Salomón
Soledad Jarquín Edgar
El cobarde y artero asesinato de Francisco Alejandro Leyva Aguilar, periodista crítico del gobierno de Salomón Jara, del 22 de julio en San Pablo Etla, municipio conurbado a la capital de Oaxaca, deja impotencia, rabia, tristeza y miedo entre periodistas y demuestra al mundo entero múltiples violaciones a los derechos fundamentales de quienes ejercemos esta profesión.
En Oaxaca no se garantiza la vida de quienes defiendan derechos, como sucede en el resto del país, lo afirmo como una realidad cotidiana. Los tres niveles de gobierno y otros poderes no cumplen con su obligación de proteger la vida, solo protege intereses de los grupos de poder.
Luego de la tragedia viene la desconfianza, no es para menos, en México el 98 por ciento de los crímenes contra periodistas no hay justicia. Además de sus carencias y rezagos. 36 horas después del asesinato de Leyva Aguilar, tras su sepelio, la Fiscalía estatal citó a conferencia de prensa calificando que la investigación científica, el análisis de unos videos, anunció como si fuera oro molido que tienen cuatro personas presentadas con quienes los victimarios hablaron en algún momento y la pieza clave: un retrato hablado. Se omite hablar de posibles autores intelectuales y permanece como primera línea de investigación el trabajo periodístico de Alejandro Leyva.
Salomón Jara Cruz, el secretario de Gobierno, Jesús Romero López, y el titular de Comunicación Social, Daniel Hernández Juárez -solo faltó el consejero jurídico Giovany Vásquez Sagrero– porque el gobernador, secretario de Gobierno y consejero jurídico fueron señalados por Alejandro como los “responsables de lo que pueda pasarme a mí, mí libertad e integridad física, igual que mi familia”, dijo en su video columna El Zumbido del Moscardón.
Los funcionarios reunidos con algunos reporteros y reporteras 48 horas después, dijeron que Jara no dejará su cargo, es factible considerando que otros gobernadores cuestionados por otros delitos están en capilla, agazapados y protegidos por el gobierno federal ¡Claro! en tanto sean morenistas.
La Fiscalía General de la República anunció que atraerá la investigación. ¿Cuál es la diferencia? Ningún cambio hay múltiples denuncias por opacidad, falta de transparencia, el rezago es abrumador. Paciencia necesitamos.
¿Por qué Jara es responsable? Es simple. Su responsabilidad es mantener la paz y con ello, proteger la vida de la ciudadanía. No sólo debería ser investigado de cajón por lo dicho por Alejandro Leyva. Es responsable porque, al menos dos de sus colaboradores están ligados directa o indirectamente con el crimen organizado, lo mismo que familiares, que además indebidamente están incrustados en la burocracia gubernamental con o sin cargo. Lo lamentable es que no son los únicos y como dicen en la cuatroté estos personajes evidentemente son generadores de violencia.
Si Jara quiere recuperar algo de la confianza del pueblo tendrá que deshacerse de algunos de esos colaboradores, como de otros mencionados en la última videocolumna de Alejandro y ponerlos a disposición de las autoridades, Si no lo hace, gobernará bajo sospecha y cargando crímenes de algunos funcionarios. Basta recordar la desaparición forzada y el feminicidio de Sandra Domínguez y la protección a un intocado colaborador.
Ciertamente lo denunciado por Alejandro y otros periodistas no ha tenido efectos en el gobierno, Jara asegura que esos portales o quienes los promueven lo odian. Un día antes del asesinato, el gober amenazó con presentar públicamenteuna lista después de la guelaguetza. Una amenaza directa contra el gremio, a la que se sumó la hecha desde la cuenta de Facebook denominada comando lox: “Ahora sigue pedro Matías, jaja acaben con todos los pinches periodistas mierda que hay en el estado”. En el pecado el gober lleva la penitencia.

Salomón, el de Oaxaca, debería pedir a Dios sabiduría para gobernar con justicia, igual que lo hizo el rey Salomón 900 años antes de Cristo.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sabe lo que ocurre en Oaxaca; Rosa Icela Rodríguez Velázquez, secretaria de Gobernación, ha escuchado muchas denuncias sobre violaciones a derechos humanos, persecución, feminicidios-homicidios, el despojo y otras calamidades como la violación al derecho de la libre expresión y la libertad de prensa, a estas alturas sabe de qué van las cosas en esta entidad, y para cerrar Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana también del gobierno federal, sabe quiénes operan los grupos criminales en Oaxaca. Nadie engaña a nadie. Sheinbaum Pardo ya no puede volver la vista a otro lado, porque si hoy no hace nada, pronto no tendrá hacia dónde mirar.
Devolver la paz a Oaxaca, perdida hace varios sexenios -lo que incluye las ambiciones del clan Murat- hoy más dueños de las calles y la vida de las personas como nunca, debe pasar por una medida drástica. Y en eso, quizá nuevamente esta entidad sea un laboratorio para Morena, el resultado le será útil a la presidenta, porque podrán medir las consecuencias de lo que podría ocurrir si toma la decisión que exige el pueblo.



